El “Vibe coding” no ha muerto

Yo después de vibe codear 4 horas y sentir que cambié la industria.
Durante un tiempo, el “vibe coding” se vendió como el futuro de la programación.
Tienes una idea, se la explicas a la IA en lenguaje natural, como si se la estuvieras explicando a una persona, y vas construyendo software sin saber programar.
La promesa era demasiado buena:
Ya no necesitabas aprender a programar.
Ya no necesitabas un cofounder técnico.
Solo necesitabas una idea.
Abrías Codex, Cursor, Claude Code, Lovable, o cualquier herramienta parecida, escribías lo que querías construir, y la IA hacía el resto.
Por fin!!! decían muchos, había llegado el momento de quienes tenían ideas, pero no sabían programar.
La gente con visión.
La gente que no quería perder tiempo aprendiendo habilidades técnicas aburridas.
La gente que siempre decía: “Tengo una idea para una app”.
Y por unos meses, eso se sintió real.
Miles de personas empezaron a construir productos.
Dashboards, trackers, apps de hábitos, CRMs personales, herramientas de productividad, apps para journaling, wrappers de IA, to-do lists con colores bonitos, landing pages, micro SaaS, extensiones, automatizaciones.
El feed se llenó de puras alucinaciones.
“Construí esto en 4 horas.”
“Construí esto el fin de semanada.”
“Solo founder. No code. La IA hizo el 90%.”
Y sí, es impresionante.
Pero ahora viene la parte que casi nadie te cuenta:
Poder construir una app no significa que puedas crear un producto exitoso.
Hay una diferencia es enorme.
Y es exactamente ahí donde la fantasía del “vibe coding” choca contra la realidad.
El cementerio de apps casi terminadas
El primer problema del vibe coding no es técnico.
Es psicológico.
La IA hace que empezar sea demasiado fácil.
Y cuando empezar se vuelve demasiado fácil, la gente empieza demasiadas cosas.
He visto ese patrón repetirse una y otra vez.
Alguien tiene una idea. La construye durante un fin de semana. La app empieza a verse bien. Hay un par de botones. Hay una interface suficientemente decente como para tomar un screenshot y postearlo.
Y ahí llega el golpe de dopamina.
La persona siente que construyó algo. Siente progreso. Siente que ahora sí está cerca.
Pero el producto todavía no existe de verdad.
Falta la parte que no se ve en el screenshot: terminarlo, probarlo, arreglar errores, hacerlo usable, conseguir usuarios, cobrar, dar soporte y descubrir si alguien realmente lo quiere.
Y ahí es donde el proyecto empieza a morir.
No porque la IA falle.
Sino porque la emoción inicial se acaba.
Entonces aparece otra idea.
Más nueva. Más emocionante. Más fácil de imaginar que de terminar.
Otro prompt. Otra app. Otro dominio. Otro proyecto que se siente fácil de ejecutar porque todavía no ha llegado a la parte difícil.
Así nace el cementerio de apps casi terminadas.
Proyectos que están al 70%.
Al 80%.
Al 90%.
“Casi listos.”
Pero ese “casi” es el lugar donde mueren la mayoría de productos.
La productividad falsa se siente demasiado bien
Aquí hay algo que creo que muchos no quieren admitir:
Vibe coding puede sentirse productivo aunque no estés produciendo nada útil.
La IA escribe código. Aparecen archivos nuevos. Se arreglan errores. Vuelves a pedir cambios. Sientes que estás trabajando.
Y técnicamente lo estás haciendo.
Pero no todo movimiento es progreso.
Puedes pasar semanas arreglando una app que nadie va a usar.
Puedes gastar $100 o $200 al mes en herramientas de IA, quemar horas cada noche y sentir que estás creando el futuro.
Pero si nadie la usa y nadie está dispuesto a pagar por ella, no estás construyendo un producto.
Estás acumulando progreso falso.
Y es peligrosamente adictivo.
Porque cada sesión te da pequeñas recompensas. Un problema resuelto. Un botón funcionando. Algo por fin no funciona.
Pero esas recompensas no necesariamente se traducen en usuarios, ingresos o aprendizaje real.
Ese es el peligro.
La IA no solo bajó la barrera de entrada para “crear”.
También bajó la barrera para autoengañarte.
Antes, si querías construir una app, la dificultad técnica te obligaba a pensar más antes de empezar.
Ahora puedes saltarte ese paso. Eso es increible, pero también peligroso, porque puedes invertir semanas en algo sin haber respondido la pregunta más importante:
Alguien realmente va a usar esto?
El segundo golpe llega cuando sí terminas la app

La IA impulsó un boom en el lanzamiento de apps móviles, pero
no hay señales de que estas apps estén ganando tracción
Hay otra versión del problema.
Supongamos que sí terminas la app.
La lanzas.
Publicas el link.
Haces un post en Instagram o LinkedIn.
Le mandas el link a tus amigos.
Te sientas a esperar.
Y no pasa nada.
Tres likes.
Una felicitación de alguien que no la va a usar.
Un comentario de “looks cool”.
Cero usuarios reales.
Cero pagos.
Cero señales de que el mundo estaba esperando eso que construiste.
Y esa parte duele más, porque ya no puedes esconderte detrás de “todavía estoy construyendo”.
Ahora la app ya existe.
Ahora el mercado tuvo la oportunidad de responder.
Y la respuesta fue silencio.
Mucha gente interpreta ese silencio como un problema de marketing.
Y a veces sí lo es.
A veces el problema es que no sabes distribuir. No sabes contar la historia. No sabes enseñar por qué importa. No tienes audiencia. No tienes confianza. No tienes un canal para poner el producto frente a las personas correctas.
Pero muchas veces el problema es más profundo:
No había una razón suficientemente fuerte para que esa app existiera.
La idea sonaba interesante en tu cabeza.
Se veía bien en el screenshot.
Era divertida de construir.
Pero no resolvía un dolor o un problema lo bastante urgente como para que alguien sacara la tarjeta y pagara.
Y esa es una diferencia que muchos no entienden.
No todo problema merece un producto.
Y no toda idea interesante merece convertirse en un app.
Esta es la parte que el hype del vibe coding no te dijo.
La IA puede ayudarte a crear más rápido.
Puede escribir código.
Pero sigue siendo igual de difícil construir algo que la gente realmente quiera.
La ventaja es saber qué construir
Una app no es un producto solo porque funciona.
Durante años, la barrera era el código. Entonces parecía lógico pensar que si la IA eliminaba esa barrera, todo el mundo podría construir aplicaciones exitosas.
Pero el código era solo una de las barreras.
No era la única.
Y muchas veces ni siquiera era la más importante.
La barrera real era entender un problema lo suficientemente bien como para crear algo que alguien quiera usar en su vida o en su empresa.
Porque cuando la IA hace que todos puedan construir productos parecidos, la verdadera ventaja deja de estar en la app.
Empieza a estar en la idea validada.
En la distribución.
En entender mejor al usuario.
En saber por qué alguien debería elegirte a ti y no a las otras diez herramientas que se ven igual o mejor y prometen lo mismo.
Y cuando todos pueden construir, lo que realmente importa es quién sabe distribuir.
Construir para ti mismo sí puede funcionar
Hay una excepción interesante.
Construir herramientas para ti mismo.
Ahí el “vibe coding” sí puede ser increíble.
Si tienes un problema específico, una rutina rara, un workflow personal o una necesidad muy tuya, la IA te permite crear una herramienta a medida sin esperar a que alguna alguien mas la construya.
Puedes crear un tracker personal.
Una automatización para tu trabajo.
Una herramienta que te ahorra tiempo.
Una app que no necesita tener miles de usuarios porque el usuario eres tú.
Pero incluso ahí hay que ser honestos.
La mayoría de problemas personales no son tan relevantes como creemos cuando estamos emocionados.
Muchas apps personales nacen con muchísimo hype.
Las usas un par de dias.
Luego las olvidas.
Luego quedan ahí, como otro proyecto abandonado más.
Construir para ti mismo puede funcionar, pero solo si el problema es real y persistente.
Algo que te duele todos los días.
Algo que ya intentaste resolver de otras formas.
Algo que usarías aunque nadie lo vea.
Esa es la prueba.
Si solo estás creando porque te gusta sentir que progresas, eventualmente lo vas a abandonar.
Si estás creando porque necesitas la herramienta, puede valer la pena.
Una app bonita ya no es suficiente
Hay otra cosa importante.
La gente está desarrollando un sexto sentido para detectar productos de bajo esfuerzo.
Antes, lanzar algo “suficientemente bonito” podía impresionar y funcionar.
Hoy hay demasiadas apps que se ven igual, la misma estructura, el mismo copy de IA, etc.
Los usuarios lo saben.
Tal vez no saben explicar qué és, pero lo sienten.
Sienten que nadie pensó demasiado.
Y cuando sienten eso, se van.
Esto es importante entenderlo porque el vibe coding no solo democratizó la creación.
También democratizó el producto mediocre.
Ahora cualquiera puede hacer algo que parece real en unos pocos minutos.
Pero retener a un usuario durante semanas o meses sigue siendo difícil.
De hecho, probablemente ahora es más difícil que antes, porque la gente cada vez tolera menos los productos genéricos.
Ahora todo son suscripciones.
Apps que resuelven algo mínimo y piden $19 al mes.
Promesas “AI-powered” que en realidad son un wrapper barato con buen diseño.
En el nuevo mundo lanzar algo de primero ya no es suficiente.
Tienes que lanzar algo que se sienta necesario.
Nadie quiere otra suscripción
También hay una realidad económica que muchos ignoran.
La gente no quiere otra suscripción.
Ya tiene demasiadas.
Netflix
YouTube
ChatGPT
Spotify
Gym
Aplicaciones que antes costaban una vez y ahora quieren cobrar todos los meses.
Entonces cuando aparece otra app, creada con IA, que promete ayudarte con algo ligeramente mejor, la reacción natural es:
“De verdad necesito pagar por esto?”
Muchas veces la respuesta es no.
Eso no significa que no haya oportunidades.
Claro que las hay.
Pero el estándar subió.
Si vas a pedir dinero cada mes, tienes que resolver algo suficientemente doloroso, frecuente o valioso.
Tiene que mejorar una parte real de la vida o del negocio del usuario.
Y eso nos lleva de vuelta al punto central:
La IA te ayuda a construir más rápido.
Pero no convierte algo irrelevante en algo necesario.
El costo real de la IA todavía no ha llegado

El costo oculto del vibe coding
Hay otro punto importante: el costo.
Hoy mucha gente está construyendo con herramientas de IA que todavía están subsidiadas de alguna forma.
Pagas $20, $100 o $200 al mes y recibes una cantidad enorme de capacidad de cómputo, razonamiento y generación de código.
Eso ha creado una ilusión.
La ilusión de que la IA siempre será barata, infinita y disponible para que cualquier persona cree 14+ proyectos abandonados sin consecuencias.
Pero ese modelo probablemente no es sostenible tal como está.
Si el costo de usar los mejores modelos de IA sube, o si las compañías empiezan a limitar más el uso, o si el subsidio se reduce, muchas personas van a descubrir que su “startup” en realidad dependía de acceso tokens de IA baratos que no controlaban.
Y ahí cambia la ecuación.
Cuando el vibe coding es barato, puedes darte el lujo de semanas de experimentos sin mucho resultado y no tener ninguna consecuencia economica.
Pero si construir con los mejores modelos empieza a costar mucho más, las preguntas se vuelven más serias:
Qué va a pasar con todas las apps y proyectos que dependen de que el precio de los tokens se mantenga estable?
Cuántas apps hechas con IA solo existen porque hoy los tokens todavía son baratos?
Entonces, se acabó vibe coding?
No exactamente.
Lo que se está acabando es la ilusión.
La ilusión de que las ideas por sí solas ganan.
La ilusión de que construir una app equivale a construir una empresa.
La ilusión de que la IA reemplaza el criterio/gusto.
La ilusión de creer que “hecho con IA” todavía impresiona a alguien.
La ilusión de que si puedes crear algo, alguien automáticamente lo va a querer.
El vibe coding como herramienta seguirá existiendo.
Y será útil.
Muy útil.
Para prototipar.
Para aprender.
Para crear herramientas internas.
Para acelerar el trabajo de los programadores.
Para ayudar a diseñadores, marketers y founders a materializar ideas más rápido.
La lección para los emprendedores
Si estás construyendo con IA, sigue.
Pero cambia el enfoque.
No preguntes:
“Qué puedo construir?”
Esa pregunta ya no es la correcta.
Pregunta:
“Qué vale la pena construir?”
Y después:
“Quién lo necesita?”
“Qué dolor resuelve?”
“Cómo lo voy a distribuir?”
“Qué haría que alguien pague?”
“Por qué alguien lo usaría más de una vez?”
“Qué metrica real tengo de que esto importa?”
“Qué parte de esto voy a mantener cuando ya no sea divertido?”
Esas preguntas no son tan faciles como abrir Claude Code y ver cómo aparecen archivos nuevos.
Pero son las preguntas que separan una empresa de una app más que nadie va usar.
La IA eliminó muchas barreras técnicas.
Ya no puedes decir tan fácilmente “no construí porque no sabía programar”.
Pero eso también significa que ahora quedas frente a una verdad más dura:
Tal vez el problema nunca fue que no podías programar.
Tal vez el código solo era la excusa.
La idea final
El Vibe coding es muy útil.
Nos mostró que muchas más personas pueden construir software de lo que pensábamos.
Eso es bueno.
Pero también mostró algo igual de importante:
Construir no era el único cuello de botella.
Ni siquiera era el más importante.
El mundo no necesita otra app abandonada.
El mundo necesita soluciones reales a problemas reales.
Y eso sigue siendo difícil.
Ahí está la diferencia.
Post de la semana: Espadas voladoras
Gracias por ser parte de esta gran comunidad
Pura vida!




