Hola, Futuristas.

Hay tres ideas sobre el futuro que cada vez tengo más claras.

No porque crea saber exactamente qué va a pasar. Nadie lo sabe.

Sino porque, mientras más observo cómo avanza la tecnología, el dinero que se está invirtiendo y los incentivos detrás de todo esto, más difícil se vuelve ignorar hacia dónde parece que vamos.

1. Los avances no se van a detener

Una de las cosas que creo que debemos aceptar es que el desarrollo de la inteligencia artificial no se va a detener.

No porque todos pensemos que cada avance sea necesariamente bueno.

Sino porque los incentivos para continuar son demasiado grandes.

Las empresas compiten entre ellas.

Los países compiten entre ellos.

Los científicos quieren descubrir cosas nuevas.

Los inversionistas quieren financiar al ganador.

Los gobiernos entienden que quedarse atrás en inteligencia artificial puede convertirse en una desventaja económica y geopolítica enorme.

La inteligencia artificial se convirtió en una competencia económica. Una competencia científica. Una competencia militar. Y, cada vez más, una competencia entre países.

No es una intuición aislada.

Los propios CEOs de las empresas que están construyendo esta tecnología hablan abiertamente en esos términos.

Sam Altman escribió:

“Quiero que Estados Unidos gane en inteligencia artificial, tanto en modelos open source como propietarios.”

Sam Altman, CEO de OpenAI
Cita traducida del inglés.

Y Jensen Huang, CEO de NVIDIA, ha resumido la escala de esta transformación diciendo que la inteligencia artificial:

“Transformará todas las industrias, impulsará a todas las empresas y será desarrollada por todos los países.”

Jensen Huang, CEO de NVIDIA
Cita traducida del inglés.

Eso explica por qué resulta tan difícil imaginar un escenario donde simplemente decidamos detenernos.

Imagine que una empresa decide no desarrollar un modelo más poderoso por precaución.

Su competidor probablemente continuará.

Imagine que Estados Unidos decide reducir drásticamente su inversión.

China tiene un incentivo enorme para continuar.

Imagine que una universidad deja de investigar.

Otra lo hará.

Ninguna organización quiere ser la que descubra dentro de cinco años que decidió detenerse mientras el resto del mundo siguió avanzando.

Ese es el problema con las carreras tecnológicas.

Una vez comienzan, detenerlas requiere coordinación entre actores que tienen incentivos completamente diferentes.

Por eso creo que, independientemente de nuestras opiniones sobre inteligencia artificial, deberíamos prepararnos para un mundo donde estos sistemas continúen mejorando.

2. La inteligencia artificial nos va a superar

La segunda idea puede resultar incómoda.

Pero si el progreso continúa, creo que llegará un punto donde los sistemas de inteligencia artificial serán mejores que nosotros en prácticamente todas las tareas intelectuales que puedan medirse.

Ya estamos viendo pequeñas versiones de esto.

Modelos que programan mejor que una gran parte de las personas.

Modelos capaces de analizar enormes cantidades de información.

Resolver problemas matemáticos.

Investigar.

Escribir.

Diseñar.

Trabajar durante horas sin cansarse.

Y lo importante no es simplemente comparar a una IA con una persona.

Lo realmente poderoso sucede cuando utilizamos inteligencia artificial para acelerar el propio proceso de crear nuevas tecnologías.

Sam Altman ha planteado una progresión bastante sencilla:

“1. AGI acelerando la investigación
2. AGI acelerando las empresas
3. AGI personal acelerando a todo el mundo…”

Sam Altman, CEO de OpenAI
Cita traducida del inglés.

Esta idea es importante porque cambia completamente la velocidad del progreso.

Si utilizamos inteligencia artificial para hacer mejor marketing, somos más productivos.

Si la utilizamos para escribir mejor código, somos más productivos.

Pero si utilizamos inteligencia artificial para descubrir nuevos medicamentos, diseñar nuevos chips, encontrar nuevas fuentes de energía o incluso mejorar los propios sistemas de inteligencia artificial, entonces empezamos a acelerar la velocidad a la que producimos nuevos descubrimientos.

La tecnología empieza a ayudarnos a crear mejor tecnología.

Y ahí la curva puede cambiar muchísimo.

Por eso creo que llegará un punto donde decir que “la inteligencia artificial es más inteligente que nosotros” no será una declaración particularmente controversial.

La pregunta será qué significa exactamente “más inteligente”.

Un humano puede continuar teniendo experiencias, emociones, relaciones y formas de creatividad diferentes.

Pero en términos de capacidad para procesar información, resolver determinados problemas, programar, investigar o analizar posibilidades, es difícil imaginar que siempre vamos a mantener la ventaja.

Y los propios creadores de estos sistemas reconocen que estamos entrando en territorio difícil de predecir.

Altman escribió recientemente:

“La inteligencia artificial se está volviendo extremadamente capaz. Nadie entiende completamente las consecuencias de esto.”

Sam Altman, CEO de OpenAI
Cita traducida del inglés.

Para mí, esa frase resume bastante bien el momento en el que estamos.

Estamos construyendo algo cada vez más poderoso.

Sabemos que puede generar beneficios enormes.

Pero todavía no sabemos exactamente cómo una sociedad completa se reorganiza alrededor de esa capacidad.

Y eso nos lleva al tercer punto.

3. Vamos a cometer errores

Creo que es prácticamente imposible atravesar una transformación tecnológica de esta magnitud sin cometer errores.

No necesariamente porque las personas que construyen inteligencia artificial sean irresponsables.

Sino porque estamos haciendo algo nuevo.

Cada tecnología importante de la historia vino acompañada de consecuencias que sus creadores no anticiparon completamente.

Internet nos dio acceso casi ilimitado a información.

También produjo desinformación a una escala que antes era imposible.

Las redes sociales conectaron a miles de millones de personas.

También descubrieron cómo capturar nuestra atención de maneras que todavía estamos intentando entender.

Los automóviles nos dieron movilidad.

También trajeron accidentes, contaminación y ciudades diseñadas alrededor de carreteras.

La tecnología resuelve problemas.

Y muchas veces crea otros.

Con inteligencia artificial probablemente ocurrirá lo mismo.

Solo que esta vez la tecnología puede avanzar muchísimo más rápido.

Podemos construir un sistema con una capacidad nueva y solamente después descubrir cómo millones de personas lo utilizan.

Podemos automatizar una tarea y después descubrir consecuencias económicas que no habíamos considerado.

Podemos crear herramientas extremadamente poderosas para científicos y descubrir que también pueden ser utilizadas por personas con malas intenciones.

Podemos reemplazar procesos ineficientes y, al mismo tiempo, desplazar personas que dependían de ellos para vivir.

Eso no hace que la inteligencia artificial sea mala.

Es simplemente lo que ocurre cuando la capacidad tecnológica avanza más rápido que nuestra capacidad para aprender a utilizarla.

Y lo interesante es que incluso quienes están liderando esta carrera reconocen esa contradicción.

Por un lado, creen que la inteligencia artificial puede producir beneficios extraordinarios.

Por otro, reconocen abiertamente que todavía existen riesgos que no entendemos completamente.

Sam Altman lo ha expresado así:

“Existe una tensión evidente aquí... claramente estamos en una fase del desarrollo donde creemos que la precaución está justificada... La IA se está volviendo extremadamente capaz; nadie entiende completamente las consecuencias de esto.”

Sam Altman, CEO de OpenAI
Cita traducida del inglés.

Dario Amodei, CEO de Anthropic, ha planteado una posición parecida.

Su argumento es que debemos ser capaces de hablar honestamente de las dos cosas al mismo tiempo:

los beneficios pueden ser extraordinarios y los riesgos pueden ser reales.

De hecho, Amodei ha defendido que los modelos más avanzados tengan evaluaciones obligatorias realizadas por terceros para riesgos relacionados con ciberseguridad, biología y autonomía, incluyendo incluso la posibilidad de impedir el despliegue de un modelo cuando los riesgos sean demasiado altos.

Como contexto adicional, también desarrolló muchas de estas preocupaciones en The Adolescence of Technology:

Eso me parece una señal importante.

No estamos hablando de personas externas a esta revolución diciendo que todo es peligroso.

Estamos hablando de las propias personas que construyen los sistemas más avanzados diciendo:

esto puede ser increíblemente beneficioso y, precisamente por eso, tenemos que tener cuidado.

Las dos cosas pueden ser ciertas.

Podemos avanzar.

Y equivocarnos.

Podemos generar abundancia.

Y generar problemas nuevos.

Podemos curar enfermedades.

Y crear riesgos que antes no existían.

Podemos hacer a millones de personas muchísimo más productivas.

Y alterar el mercado laboral.

No creo que la respuesta sea entrar en pánico.

Tampoco creo que sea fingir que no existen riesgos.

Creo que tendremos que aprender mientras avanzamos.

Entonces, qué hacemos?

Aquí es donde mi posición se vuelve mucho más práctica.

No creo que usted necesite convertirse en investigador de inteligencia artificial.

Tampoco necesita entender cada nuevo modelo que sale.

Pero sí creo que debería utilizar inteligencia artificial constantemente.

Porque existe una diferencia enorme entre observar esta revolución desde afuera y vivirla desde adentro.

Si usted utiliza estas herramientas todos los días, comienza a desarrollar intuición.

Empieza a entender qué hacen bien.

Dónde fallan.

Qué tareas puede delegar.

Qué cosas todavía necesitan su criterio.

Qué habilidades empiezan a perder valor.

Qué nuevas habilidades empiezan a volverse importantes.

Y ese conocimiento va a ser muchísimo más útil que intentar predecir exactamente qué ocurrirá dentro de diez años.

Altman ha descrito algo parecido cuando habla de un proceso donde la sociedad y la tecnología evolucionan juntas:

“Un ciclo iterativo donde la sociedad y esta tecnología evolucionen juntas es lo que nos dará la mayor probabilidad de hacer esto bien.”

Sam Altman, CEO de OpenAI
Cita traducida del inglés.

Creo que esa es probablemente la actitud correcta.

No observar la inteligencia artificial desde lejos esperando hasta que alguien nos explique perfectamente qué va a ocurrir.

Experimentar con ella.

Aprender.

Equivocarnos.

Desarrollar criterio.

Adaptarnos mientras la propia tecnología cambia.

Porque probablemente nadie pueda decirle exactamente cómo será el mundo dentro de diez años.

Ni Sam Altman.

Ni Elon Musk.

Ni Jensen Huang.

Ni Dario Amodei.

Ni yo.

Y precisamente ese es el punto.

No necesita predecir perfectamente el futuro.

Necesita estar suficientemente cerca de la tecnología para reconocer hacia dónde se está moviendo.

Los avances probablemente no se van a detener.

La inteligencia artificial probablemente va a superar muchas de nuestras capacidades.

Y en el camino vamos a cometer errores.

Las tres cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.

La pregunta importante es qué decide hacer usted mientras todo eso ocurre.

Este boletín me tomó cerca de tres horas entre escribir, investigar y ordenar todas estas ideas para que usted pudiera leerlas en unos pocos minutos.

Y sinceramente, esa es una de las partes que más disfruto de hacerlo.

Tomar temas complejos, pasar horas tratando de entenderlos bien y luego resumirlos de la forma más clara posible.

Gracias por leer hasta aquí.

Si tiene un minuto, envíeme un correo y cuénteme qué le pareció el boletín de hoy.

Y si hay algún tema que le gustaría que desarrolle en profundidad en una próxima edición, también dígamelo.

Ivan Acuna (@ivanelgrande)

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