La adopciĂłn parece lenta. Hasta que deja de serlo.

Todos hablamos de los nuevos modelos de IA, las herramientas que salen cada semana y todo lo que la tecnologĂ­a ya puede hacer.

Pero siento que estamos ignorando el problema mĂĄs importante.

El verdadero reto no serĂĄ crear una IA mĂĄs poderosa.

SerĂĄ construir una sociedad capaz de adaptarse a ella.

La tecnologĂ­a estĂĄ avanzando a una velocidad absurda. Las empresas, los gobiernos y las instituciones, no tanto.

Los modelos mejoran cada pocas semanas, pero cambiar una empresa es mucho mĂĄs complicado. Hay que capacitar personas, cambiar procesos, invertir en infraestructura y reorganizar equipos.

Todo eso toma tiempo.

Por eso todavĂ­a no hemos visto un cambio econĂłmico del mismo tamaĂąo que el avance de la IA.

No necesariamente porque la tecnologĂ­a no pueda hacer el trabajo.

Sino porque todavĂ­a no hemos reorganizado el mundo para utilizarla a gran escala.

Y eso puede generar una falsa sensaciĂłn de tranquilidad.

Mucha gente ve que todavĂ­a no han ocurrido despidos masivos y concluye que la inteligencia artificial fue sobrevalorada.

Pero los grandes cambios tecnolĂłgicos no siempre ocurren poco a poco.

A veces pasan aĂąos acumulĂĄndose y, cuando la tecnologĂ­a, los incentivos y la infraestructura se alinean, todo cambia muy rĂĄpido.

No digo que necesariamente vaya a pasar asĂ­.

Pero es una posibilidad para la que deberĂ­amos empezar a prepararnos.

QuĂŠ pasa si la IA reemplaza millones de trabajos?

Frente a ese posible futuro han aparecido propuestas como el Universal Basic Income (Ingreso BĂĄsico Universal) y la idea de Elon Musk de un Universal High Income (Ingreso Alto Universal).

En pocas palabras, la idea es que, si la IA y los robots producen una enorme cantidad de bienes y servicios, parte de esa riqueza se distribuya entre la poblaciĂłn.

Musk incluso ha propuesto que el gobierno entregue cheques para enfrentar el desempleo provocado por la IA. SegĂşn ĂŠl, la producciĂłn generada por la inteligencia artificial y la robĂłtica crecerĂ­a lo suficiente para evitar que esto cause inflaciĂłn.

La idea suena bien.

Si las mĂĄquinas pueden producir casi todo a costos extremadamente bajos, en teorĂ­a podrĂ­amos garantizar un nivel de vida muy alto para todos.

El problema es que todavĂ­a quedan muchas preguntas sin responder.

QuiĂŠn pagarĂ­a por ese ingreso?
CĂłmo se distribuirĂ­a la riqueza?
QuiĂŠn serĂ­a dueĂąo de las mĂĄquinas?
Y quĂŠ pasarĂ­a con las cosas que seguirĂĄn siendo escasas?

Porque la abundancia no significa que todo serĂĄ infinito.

La tierra seguirĂĄ siendo limitada.

Las mejores zonas para vivir seguirĂĄn siendo escasas.

TambiĂŠn seguirĂĄn siendo limitadas la atenciĂłn humana, el prestigio, la reputaciĂłn, ciertas experiencias y el acceso a determinadas comunidades.

La IA puede producir mĂĄs cosas.

Pero no puede multiplicar todo.

El problema mĂĄs difĂ­cil podrĂ­a ser el propĂłsito

Sin embargo, creo que el mayor desafĂ­o podrĂ­a ser otro.

Nuestra identidad.

Cuando conocemos a alguien, una de las primeras preguntas que hacemos es:

“A qué te dedicas?”

No es una pregunta cualquiera.

Para muchas personas, el trabajo no solo sirve para ganar dinero. TambiĂŠn es una fuente de identidad, propĂłsito, reconocimiento y comunidad.

Pero quĂŠ pasa si trabajar deja de ser necesario?

Musk ha dicho que, con el avance de la IA y la robĂłtica, el trabajo podrĂ­a convertirse en algo opcional.

Eso suena como un sueĂąo.

Pero tambiĂŠn abre preguntas bastante complicadas.

CĂłmo mediremos el ĂŠxito?

CĂłmo ocuparemos nuestro tiempo?

Durante siglos, gran parte de nuestra vida se ha organizado alrededor del trabajo.

Si eso cambia, tambiĂŠn tendremos que cambiar la forma en que entendemos una vida valiosa.

Y ese problema podrĂ­a ser mucho mĂĄs difĂ­cil de resolver que el problema econĂłmico.

Y despuĂŠs estĂĄ la superinteligencia

TambiĂŠn existe otra posibilidad: que algĂşn dĂ­a creemos sistemas mucho mĂĄs inteligentes que todos nosotros juntos.

No sabemos si va a pasar.

Tampoco sabemos cuĂĄndo.

Y mucho menos sabemos exactamente cĂłmo serĂ­a ese mundo.

Pero hay algo que sĂ­ parece claro: cuanto mĂĄs poderosa sea la tecnologĂ­a, mĂĄs importante serĂĄ controlarla y gobernarla correctamente.

Por eso la conversaciĂłn no deberĂ­a limitarse a preguntar si la inteligencia artificial va a reemplazar empleos.

Esa es solo una parte del problema.

La verdadera pregunta es quĂŠ tipo de sociedad queremos construir si la producciĂłn deja de ser el principal lĂ­mite de la economĂ­a.

CĂłmo vamos a distribuir la riqueza.

CĂłmo vamos a preservar el propĂłsito.

Y cĂłmo vamos a adaptar nuestras instituciones a uno de los cambios mĂĄs grandes de la historia.

La inteligencia artificial probablemente resolverĂĄ muchos problemas.

Nuestro reto serĂĄ asegurarnos de que, al hacerlo, no cree otros todavĂ­a mĂĄs difĂ­ciles de resolver.

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Ivan Acuna (@ivanelgrande)

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