Una de las cosas mĂĄs locas de trabajar con IA es darte cuenta de que a las personas en general no les importa o, peor aĂşn, la odian.
Muy poca gente ânormalâ estĂĄ realmente emocionada por lo que la IA podrĂa significar para su futuro.
En cambio, lo que ven es esto:
Titulares sobre cĂłmo suben los costos de energĂa por culpa de los centros de datos.
Empresas gigantes despidiendo a miles o decenas de miles de personas.
Montones de contenido falso o basura llenando sus redes sociales.
Y claro, piensan que la IA es puro humo, una estafa o una amenaza directa para su empleo.
Y la evidencia estĂĄ en todas partes.
Hace poco, dos ciudades distintas bloquearon propuestas para construir centros de datos despuĂŠs de que los locales protestaran por posibles aumentos en la factura de electricidad.
(IrĂłnicamente, eso demuestra que la gente aĂşn tiene poder cuando se organiza).
Si ves los comentarios en los videos de Sora en Instagram, casi todos son negativos:
âUnfollow.â
âLa humanidad se acaba.â
âDejen de subir esta porquerĂa.â
El punto no es rendirse ni dejar de apostar por la IA.
Pero sĂ es importante entender el contexto en el que estamos operando.
ÂżLa gente nos ve igual que a las grandes empresas que estĂĄn llenando el mundo de centros de datos?
Obvio que no.
Pero igual afecta.
Afecta cĂłmo te perciben los clientes, los empleadores y hasta si un paĂs puede construir la energĂa que necesita para el futuro de la IA.
Trabajar con IA hoy es caminar por una lĂnea muy delgada: entre la innovaciĂłn y la resistencia de quienes quieren que todo siga igual.
Gracias por leer.


